Jueves, Julio 12, 2012

La fuente de las Sombras, una novela con la que trabajar historia este verano.

Romanticismo, fantasía, historia, intriga, mitología, arquitectura, y el poder del amor que atraviesa las barreras del tiempo en una entretenida e inteligente novela.
Lo más destacable de “La fuente de las Sombras” es su estructura, como está dividida y a la vez ligada la historia y la narración a través de tres épocas y tres mujeres unidas por un mismo destino, encabalgando con fluidez un momento con otro siempre mediante un nexo que hace que parezca que las tres historias sean una sola.

Esta novela, además de hacernos pasar un buen rato, cosa que se agradece, en medio de la cantidad de truños literarios que pululan por ahí, que son excesivamente recargados además de aburridos, nos proporciona herramientas para adentrarnos en el estudio de la historia cogiendo como hilo conductor las propuestas que Toni Plaza nos presenta.

¿Qué tal aprovechar este verano con nuestros estudiantes de secundaria para hacer un lapbook en torno a la novela? Podemos estudiar la época romana, la mitología, los personajes reales que salen en ella, la arquitectura de Bernini, hacer una comparativa entre la Roma del año 67, 1751 y 2010, estudiar sobre la construcción de la Fontana di Trevi, etc.

El libro nos da una excusa estupenda par preparar un proyecto sobre el mismo, pero siempre podemos dejar que los chavales disfruten con Rebecca y su apasionante historia, y que si les apetece nos pregunten lo que quieran, no hace falta hacer una ficha o un mapa mental sobre Julio César o Craso, basta con buscar algo de información en internet y saciar su curiosidad. Si lo hacemos como respuesta a su curiosidad innata, avivada por la lectura, será algo tan o más valioso que cualquier otro formato más tangible que pudieramos imaginar.

Solo me queda decir que el libro termina dejando algún hilo abierto para una segunda parte, que cuando llegue, al menos yo voy a comprar sin duda, porque libros que me hacen pasar un rato agradable y me entretienen me resultan extraordinariamente valiosos.

Azucena Caballero